Por un lado pensaba probar una receta que ya hubiera hecho para, no hacer comparaciones, pero al ser ya una receta “probada”, sabría que no hay problemas a la hora del resultado final
Pensaba que si hacía una receta que no conociera y el resultado no me gustaba, bien podía ser la receta o que la harina no hubiera reaccionado bien, por eso era reacia a esta opción.
Pero una cosa es lo que se piensa y otra la que al final haces y en este caso, encima me complicaba con una receta que me llamaba la atención y era todo un reto, para mi y por supuesto que para la harina
Y la complicación venía de la mano de preparar un bizcocho SIN ningún tipo de impulsor y donde tampoco había que batir, ni montar previamente los huevos, para que fuera eso lo que esponjara la masa
Así que aprovechando que esta Harina es especial para Bizcochos y Magdalenas probábamos todo de una vez y ……… la prueba fue todo un éxito y un acierto
BIZCOCHO DE MANTEQUILLA A LA VAINILLA
* 225 gr. de mantequilla fría
* 330 gr. de azúcar
* Una pizca de sal
* 5 huevos
* 250 gr. de harina tamizada
* 1 cucharada de extracto de vainilla
* 1 cucharadita de zumo de limón
Ponemos la mantequilla en un bol y la trabajamos con unas varillas eléctricas hasta que se ablande y quede cremosa, aproximadamente unos 5 minutos.
Añadimos el azúcar y la sal y seguimos mezclando hasta que esté todo perfectamente mezclado.
Vamos agregando los huevos de 1 en 1, sin añadir el siguiente hasta que el anterior no esté completamente mezclado. Cuando hayamos agregados los 3 primeros, incorporaremos 2 cucharadas de harina.
Mezclamos bien y seguimos incorporando los 2 huevos que nos quedan de 1 en 1 y finalizamos incorporando la harina restante en 4 veces, incorporando bien antes de añadir mas.
Rematamos incorporando la vainilla y el zumo de limón y mezclando
Llevamos a un molde previamente engrasado, pero sólo por la base, para que la masa pueda ir subiendo “sin resbalar” por las paredes del molde y al horno precalentado a 150º unos 40 minutos.
Pasado este tiempo, subimos el horno a 160º y comprobamos a los 5 minutos si ya está o sino, dejamos otros 5, hasta que veamos que pinchando sale el palillo seco.
Sacamos del horno y pasamos un cuchillo por las paredes del molde para que se suelte, y volcamos sobre la rejilla dejándolo enfriar. Cuando pasen 15 minutos, cubrimos el bizcocho con un trapo de cocina y dejamos tapado hasta que enfríe (esto es para que quede húmedo y no se nos quede duro)
NOTA: A la hora de desmoldar el bizcocho me falló precisamente la base, que era justo lo que sí estaba engrasado, y no precisamente por haberlo engrasado poco.
Bien fue porque el molde por algún motivo se agarra (creo que es la segunda vez que uso esa base y ya la otra me dio pegas a la hora de desmoldarlo) o porque la base queda como una costra caramelizada y esa caramelización es la que quedó pegada
Bien fue porque el molde por algún motivo se agarra (creo que es la segunda vez que uso esa base y ya la otra me dio pegas a la hora de desmoldarlo) o porque la base queda como una costra caramelizada y esa caramelización es la que quedó pegada
