* El mercado gastronómico del Cabanyal introduce un modelo híbrido, que combina la libertad del formato original con el servicio en mesa, al tiempo que activa reservas en varios de sus conceptos.
Ubicado en una antigua tonelería rehabilitada, Mercader se ha consolidado como uno de los espacios que reflejan el renacer de los Poblados Marítimos, combinando gastronomía, producto local y recuperación patrimonial en un entorno singular. Ahora, el espacio da un paso más e incorpora un sistema que permite al cliente elegir su propia experiencia. Esto significa que quien quiera disfrutar de la libertad de los mercados, podrá seguir haciéndolo, con multitud de opciones para los aficionados a la buena mesa; mientras que quien prefiera reservar y tener garantizada su plaza, así como recibir servicio por parte de los camareros, también será bienvenido.
Mercader nació con una vocación clara: recuperar el espíritu de los mercados de toda la vida en un espacio contemporáneo, donde el producto local y la gastronomía de calidad pudieran convivir con la espontaneidad y la mezcla social. Tres años después, se ha constatado el éxito del formato. "Mercader nació para que cada persona encontrara su manera de estar aquí. Hemos escuchado a quienes nos visitan y hemos entendido que esa libertad también puede tener forma de reserva, de servicio, de mesa garantizada. No cambiamos lo que somos; ampliamos las formas de serlo. El Cabanyal nos enseñó que los espacios vivos se adaptan sin perder el alma, y eso es exactamente lo que queremos seguir siendo", afirman José Miralles y Hugo Cerverón, socios fundadores del proyecto.
El cambio que ahora se presenta no supone una reapertura ni un cambio de concepto, sino una respuesta a algo que el propio espacio ha ido detectando entre sus visitantes: que hay distintas maneras de vivir Mercader. “Esta evolución mantiene intacto el carácter dinámico, social y flexible que define al espacio”, explican sus creadores.
A partir de ahora, quienes visiten Mercader podrán seguir recorriendo sus puestos gastronómicos con total libertad, eligiendo en el momento, como siempre ha sido. Pero también podrán optar por reservar mesa a través de la web y disfrutar de servicio completo en ella, con camareros que les acompañarán durante toda la visita. Ambas modalidades conviven sin limitarse: el espíritu del mercado permanece intacto para quien lo prefiera, y la comodidad de la reserva se añade para quien la necesite.
En paralelo a esta evolución en el modelo de servicio, Mercader suma un nuevo operador a su propuesta. La Barra d’Anyora, el nuevo proyecto de Familia Tonyina, se incorpora al mercado con un menú de mediodía disponible de martes a viernes a 23,90 euros. Su propuesta rinde homenaje a la cultura del bar valenciano y a la influencia manchega en su cocina popular: una dualidad entre interior y costa que se traduce en platos como los gazpachos manchegos, los zarajos o la sepia del Cabanyal.
Al igual que Lujuria Marina —que estrena carta con la incorporación de pescados a la brasa, sumados a su producto estrella, las ostras, y a una amplia selección de pescado fresco—, ambas cocinas ofrecen un servicio más exclusivo y personalizado, con la posibilidad de reservar mesa.





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