23 de abril de 2026

Mi Cub acoge a los “hijos” de Bodegas Enrique Mendoza, Ladecan y Oraval

Mi Cub ha acogido una exclusiva presentación, la de los vinos de paraje de Bodegas Enrique Mendoza: Ladecan y Oraval, elaborados a partir de la variedad Monastrell y certificados como vinos veganos. Julián Mendoza presentó así a sus “hijos”, nunca mejor dicho, ya que ha jugado con las sílabas de Candela y Álvaro, sus hijos de carne y hueso con lo que demuestra el cariño con el que los ha creado. En la presentación el maridaje corrió a cargo de José Manuel Manglano.

"En bodegas Enrique Mendoza, nuestro reto es hacer los Vinos de manera que podáis reconocer nuestro sol, nuestra luz, nuestro carácter mediterráneo y nuestra humanidad", explicó Julián Mendoza que añadió: "Con la actitud, la experiencia y el equipo adecuado, este viaje está siendo más atractivo de lo que parecía". Y ya se lanzó a profundizar en Ladecan, un vino tinto con Denominación de Origen Alicante, procedente de viñedos en vaso de secano situados en la vertiente norte de la Sierra de Castellar. Su frescura y equilibrio reflejan un entorno histórico singular, marcado por la presencia de un yacimiento agrofenicio de los siglos VII y VI a.C.


Por su parte, Oraval demostró su personalidad única, definida por los suelos yesíferos de la antigua Laguna de Villena, desecada en 1803 por la Acequia del Rey Carlos IV y que dio lugar a una superficie donde actualmente encontramos afloramientos de yeso cretácico. Este vino ofrece un perfil fresco y mineral, con notas de fruta roja y hierbas mediterráneas, ideal para acompañar propuestas gastronómicas más intensas.


La experiencia se completó con una cuidada propuesta gastronómica diseñada por José Manuel Manglano, que puso en diálogo producto y vino a través de un equilibrio entre intensidad, textura y complejidad aromática. Y es que Mi Cub es el único espacio en el Mercado de Colón que ofrece, además de vinos de la Comunidad Valenciana, productos siempre frescos del mercado, recién subidos de las propuestas de sus mercaderes, entre los que se encuentra Manglano, cuyos quesos y jamones triunfan en su carta.

La longaniza de Pascua de Cárnicas Rodrigo, elaborada a base de magros y especiada con canela, clavo y pimienta, ofreció un perfil aromático singular que se unió a la perfección en maridaje con Oraval, mientras que el queso Comté curado durante 22 meses, con sus notas de frutos secos, mantequilla y matices tostados, encontró en Landecan un acompañamiento equilibrado que respetó la identidad y expresión de ambos productos.
 

El jamón ibérico de cebo de campo "Aura Ibérica", con su grasa infiltrada y textura untuosa, encontró un contrapunto perfecto en la acidez y frescura de los vinos de Monastrell, no sólo con los presentados, sino también con el Enrique Mendoza rosado y el Enrique Mendoza Chardonnay.  


El evento se consolidó como una oportunidad única para descubrir el universo de Bodegas Enrique Mendoza, donde tradición, territorio y sostenibilidad se combinan para dar lugar a vinos con identidad propia. Y también para presentar un tipo de tapa gourmet con el que disfrutar en Mi Cub




17 de abril de 2026

Escama desembarca en Cortes Valencianas elevando su propuesta de arroces y producto de la Marina Alta

* Juanmi Iborra, Fredy Zapater y Javier de Toro inauguran el tercer local de la marca, que continúa acercando la esencia de Jávea a Valencia.
 
* Con capacidad para más de 120 comensales, estamos ante una carta continuista con la esencia mediterránea, pero más gastronómica.


El verano eterno de Jávea encuentra un nuevo puerto en Valencia: Escama inaugura su tercer restaurante en Avenida Cortes Valencianas, 26, una de las zonas con mayor desarrollo urbano y hotelero de la ciudad. Tras el éxito de su restaurante original en Jávea (Avenida Libertad, 34) y su posterior desembarco en la zona de Cánovas (Conde Altea, 22), el proyecto liderado por Juanmi Iborra, Fredy Zapater y Javier de Toro prosigue su recorrido con un nuevo y amplio establecimiento, que mantiene intacta la esencia original: trasladar al comensal a ese verano infinito que define la vida junto al Mediterráneo. Ahora bien, la propuesta gastronómica quiere suponer un salto de calidad, que además se hará extensible al resto de ubicaciones de la firma. 


El producto de la Marina Alta y los arroces serán protagonistas de la carta de Escama en una avenida, que divide las zonas de Beniferri y Benicalap. Estamos en uno de los polos urbanos con mayor actividad de Valencia, donde se dan encuentro hoteles, residencias, oficinas y grandes espacios de eventos, como el Palacio de Congresos o el futuro Nou Mestalla. Un enclave que atrae a miles de personas cada semana y que, sin embargo, todavía cuenta con una oferta limitada en torno a la tradición culinaria valencia, y muy en concreto, el arroz. Escama llega con la intención de cubrir ese vacío con una propuesta cercana y accesible, pero también mucho más cuidada. “Creemos que podemos aportar algo muy interesante a la zona: producto de calidad y una experiencia auténtica, que recuerde a las casas de pescadores de la Marina Alta”, explican sus fundadores.


Será una vivencia acompañada, además, de un horario amplio y acorde al ritmo del barrio: de domingo a jueves, Escama abre de 13:00 a 17:00, y de 20:00 a 00:30. Los viernes y sábados, amplía su servicio de 13:00 a 01:30, con cocina ininterrumpida. 


Cocas, arroces y producto del territorio
Como decimos, la cocina de Escama mira hacia la Marina Alta y a la riqueza de su despensa. Mar y huerta se dan cita en una carta que mantiene muchas de las recetas que ya han conquistado a los comensales en sus otros locales: tapas para compartir, platos para disfrutar en grupo y una selección de arroces secos y melosos de primer nivel. A estos clásicos, también se suman incorporaciones como la pasta fresca, el secreto ibérico o los canelones. Todo ello, acompañado de una bodega con más de cuarenta referencias, donde destacan vinos de las denominaciones de origen Valencia y Utiel-Requena. Una selección que busca reivindicar también el paisaje vitivinícola valenciano, acorde con la apuesta por la proximidad y el territorio.


Como añadido a su carta habitual, el restaurante ofrece un menú del día por 15,90 euros, que incluye arroz entre sus opciones principales. La propuesta busca democratizar uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía valenciana, permitiendo disfrutarlo en un contexto informal, accesible y sin necesidad de reservarlo para grandes celebraciones. En un entorno como Cortes Valencianas —donde se prodigan oficinas, hoteles y residencias— esta fórmula responde a un tipo de comensal que busca comer bien entre semana, sin renunciar al sabor. La intención es convertir Escama en punto de encuentro para vecinos y trabajadores de la zona, pero también para quienes llegan a Valencia por turismo o para hacer negocios.



Una casa de pescadores en plena ciudad
Si la cocina es el alma del proyecto, el interiorismo de Escama es el hilo conductor que transporta al visitante directamente a la costa de Jávea. El restaurante cuenta con dos plantas y capacidad para más de 120 comensales, distribuidos en distintos ambientes. Borand, estudio responsable del anterior restaurante de Cánovas, vuelve a encargarse de que el entorno esté en sintonía con la oferta gastronómica. Así, el espacio recrea la atmósfera de las casas de pescadores de la Marina Alta, con una estética luminosa, materiales naturales y referencias constantes al paisaje mediterráneo. Cualquiera que haya pasado un verano en Jávea, reconocerá al instante la sensación de verano eterno.


Destacan algunos rincones especialmente singulares, como la bodega —concebida como reservado y espacio ideal para comidas y cenas de empresa—, la Cueva del Moro o la zona interior de la casa de pescadores. Otro guiño simbólico es la famosa puerta azul de la Cala del Portitxol, uno de los iconos más reconocibles de Jávea. En Escama Cortes Valencianas, esa puerta vuelve a aparecer como un elemento narrativo que conecta directamente con el origen del proyecto. Quien la atraviese descubrirá uno de los espacios más especiales del restaurante, en una especie de pequeño viaje sensorial a la costa alicantina. Y, para quienes prefieren disfrutar del sol, el restaurante también dispone de terraza exterior y de distintos espacios que se adaptan a cada momento del día: desde comidas con sobremesa, hasta encuentros más informales o afterworks.

En Escama la gastronomía convive con la música, el vino y la conversación. Ese espíritu continúa también en esta nueva apertura, pues el restaurante mantiene la programación de actividades que le caracteriza: actuaciones musicales en directo, catas de vino, eventos especiales y encuentros afterwork, para ser otro punto de vida social en el barrio.


La esencia de Escama
Desde su origen, Escama es una evocación. Una forma de capturar ese momento del verano en el que el tiempo parece detenerse: la luz cayendo sobre el paisaje al final del día, el eco lejano del mar, una comida con amigos después de la playa… Una atmósfera que remite a las calas de Jávea, a sus casas de pescadores y a esa forma genuina de vivir que tenemos en el Mediterráneo. La historia comenzó, precisamente, durante un paseo de los socios y amigos por la Cala del Portitxol. Allí, entre conversaciones de verano y recuerdos de una comida en la lonja, germinó lo que acabaría convirtiéndose en uno de los proyectos gastronómicos más reconocibles de Jávea y Valencia. Esa historia suma hoy un nuevo capítulo. Un capítulo que mira hacia el mismo horizonte: el Mediterráneo, la gastronomía de la Marina Alta y un verano que, en Escama, nunca termina.

MÁS SOBRE ESCAMA:
Web: escamajavea.es